El reparto de las 17 coordinaciones estatales de la Defensa de la Transformación rumbo a las elecciones 2027 dejó al Partido del Trabajo (PT) como el principal perdedor de la coalición en el poder. A pesar de sumar más de 20 años de respaldo ininterrumpido al proyecto de Andrés Manuel López Obrador, el PT no colocó ninguna figura, mientras que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) aseguró tres eventuales candidaturas con solo siete años de alianza.

“El PT es un partido histórico, que juega un papel importante, pero lo ha jugado como un partido minoritario, que no tiene la capacidad de recolectar una cantidad de votos importantes. Sus resultados electorales en solitario no alcanzan ni 6% en cualquier elección”.

Ante este escenario, la cúpula petista ha cambiado el frente de batalla y busca un convenio de coalición que garantice espacios para diputaciones federales, congresos locales y presidencias municipales. El politólogo Patricio Morelos señala que la negociación que mantiene Morena con el PT ya no se centra en obtener un lugar en las coordinaciones estatales, sino en obtener espacios a nivel municipal o en las diputaciones federales, pues esos cargos aún no se nombran. “Creo que la negociación, probablemente, está en dos vías: las candidaturas a las diputaciones, probablemente federales para ver cómo quedaría conformada el nuevo Congreso, pero también en alcaldías”, menciona. El fundador de la consultora Poligrama explica que esta negociación posiblemente este en los municipios que le interese al PT ya sea por su tamaño o presupuesto, pero que le pudieran dar una “mayor presencia” al partido en el país.

«El efecto Veracruz» Líderes del PT, como Reginaldo Sandoval, alientan una ruptura de la alianza y competir por separado en algunas candidaturas para 2027. Aunque los mejores resultados han sido de la mano de Morena, el PT confía en el antecedente de las elecciones municipales de Veracruz en 2025. En esa contienda, al no concretarse la alianza, el Partido del Trabajo compitió por su cuenta, alcanzando cerca del
14% de la votación estatal y aumentando su presencia al pasar de
15 a 29 alcaldías , mientras que Morena sufrió la pérdida de 16 municipios. Para el politólogo Javier Rosiles, el PT no consiguió ninguna coordinación estatal por ser una estructura centralizada controlada solo por Alberto Anaya, que no tiene figuras “populares” que destaquen y ganen elecciones, y porque no ha sido capaz de lograr una gubernatura por su cuenta.

La alianza con Morena A pesar de la amenaza de ruptura, análisis electorales señalan que la supervivencia legislativa del PT sigue atada a la alianza federal con Morena. La estructura del partido —centralizada en la figura de Alberto Anaya desde su fundación en 1990— no ha logrado consolidar liderazgos populares propios con arrastre nacional. Cuando compitió en solitario en
las elecciones intermedias de 2015, el PT obtuvo apenas el
2.8% de la votación nacional , lo que provocó que el INE no le asignara ningún diputado federal de representación proporcional, dejándolo sin
curules en San Lázaro y al borde de perder el registro nacional, el cual salvó con el conteo de la elección extraordinaria de Aguascalientes.
Mientras que en coalición (2018 y 2024), con Morena en 2018, dio un salto a 44 diputados federales (3.9% de votación), y para 2024, impulsado por la candidatura de Claudia Sheinbaum, logró el
máximo histórico de su historia al cosechar el 5.4% de los votos (más de 3 millones de sufragios), traducidos en 49 diputados federales y seis senadores. El politólogo Javier Rosiles, profesor de la Universidad de la Ciénega de Michoacán (Ucemich), menciona que la coalición con el PT es una “herencia” de López Obrador, pues señala que durante su gobierno le dio “un juego importante” a este partido, pues a pesar de tener niveles bajos en votos, alcanzan altos números de legisladores.

El dilema rumbo a 2027

Rumbo al proceso electoral del próximo año, el PT enfrenta una paradoja: mientras que romper la alianza a nivel municipal le sirve como herramienta de chantaje político para demostrar su peso territorial, una fractura a nivel federal pondría en riesgo su bancada en el Congreso de la Unión y su presupuesto público. La negociación en los próximos meses determinará si Morena cede alcaldías y curules para mantener cohesionado al bloque o si el PT decide medirse solo en las urnas locales. El fundador de la consultora Poligrama señala que Morena no puede darse el lujo de perder los espacios que representa el PT, pues en Nuevo León, Zacatecas, Guerrero o Baja California Sur el partido tiene “una presencia importante”. “Poner en riesgo gubernaturas, distritos, alcaldías por no llegar a un acuerdo con el PT, podría ser costoso para Morena. Habrá que ver en la mesa donde Morena puede ceder espacios para que los tome el PT”, declara.

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