La NBA se encuentra ante una encrucijada que pone en duda la legitimidad de su competición. Tras un 2026 marcado por un tanking (peder adrede) descarado, donde los equipos han llegado al extremo de alinear plantillas de nivel de G-League para asegurar mejores opciones en el draft, la liga ha respondido con una propuesta radical: el sistema de lotería “3-2-1”.
El insider Shams Charania (¡quién más!) lo ha adelantado en ESPN. Aunque queda la duda de si curarán la enfermedad o solo desplazando el dolor. El nuevo marco busca eliminar el incentivo de ser el peor equipo de la liga.
En la actualidad, los tres peores récords disfrutan de un 14 % de probabilidades de obtener la primera selección del draft. Bajo la propuesta, esos equipos serían penalizados, cayendo a un 5.4 % de opciones para el puesto número uno.
El botín mayor pasaría a los equipos ubicados entre el cuarto y el décimo peor récord, quienes verían sus probabilidades aumentar hasta un 8.1 %.
La propuesta que estudiaría la NBA para repartir las primeras selecciones del draft en su objetivo de reducir el tanking.
En teoría, esto obligaría a las organizaciones a construir plantillas reales y evitaría el espectáculo dantesco de los últimos meses de fase regular. Pero la trampa reside en los nuevos incentivos. Al expandir la lotería de 14 a 16 equipos, incluyendo a los sembrados 7 y 8 que pierdan en el play-in, la liga crearía una tentación peligrosa para equipos competitivos.
Bajo este sistema, un club en la frontera de los playoffs podría considerar que perder el juego de play-in —obteniendo un 2.7 % de probabilidades por la primera selección— es más valioso que entrar a la postemporada para ser barrido en primera ronda.
La controversia
Es una contradicción inherente: el draft existe para distribuir el talento hacia los más débiles, pero la NBA ahora quiere usarlo para premiar el esfuerzo por ganar.
Al intentar “aplanar” la lotería, se corre el riesgo de que los equipos mediocres tengan más facilidades para capturar estrellas que los equipos verdaderamente hundidos, dificultando que estos últimos logren salir del pozo de la irrelevancia.
En última instancia, mientras el récord de victorias y derrotas siga inversamente relacionado con la posición en el draft, el tanking existirá.
Esta reforma puede que limpie la imagen de los peores equipos y también ensuciar la integridad de aquellos que están a las puertas de la gloria. Al final, parece que la NBA no resolverá el problema, sino que lo mudará de vecindario. ¿Vale la pena arriesgar la competitividad del play-in solo por no ver a los Pelicans perder a propósito en marzo? Para la NBA_luce a un rotundo sí.


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