El ruido que acompañó al Rancho Izaguirre en Teuchitlán en marzo de 2025 se tornó en silencio y abandono. A un año de que el Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco revelara una de las postales del horror y la violencia que vive México: un centro de adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) , la finca se dejó sin custodia por meses, no hay sentencias condenatorias contra los principales implicados y en el país se mantiene la crisis de desapariciones que hoy registra más de 131,000 ausencias.
“No hay avances. Estamos con un sabor muy amargo lamentablemente se nos tienen atados de manos con el Rancho Izaguirre ya que no se ha brindado la información adecuada, estamos molestos”, dice en entrevista Raúl Servín, integrante del Guerreros Buscadores de Jalisco, el colectivo que reveló el hallazgo del rancho en el que fueron encontrados cientos de objetos de personas. Hace un año, Teuchitlán pasó de ser el centro de la atención de Jalisco y del país. Las imágenes de zapatos, mochilas, ropas y documentos relacionados con el reclutamiento forzado y la crisis de desapariciones en México generaron que la presidenta Claudia Sheinbaum anunciara seis acciones contra el delito, sin embargo, son escasos los avances. “En términos jurídicos no se ha hecho nada. Ha habido detenidos, pero por artimañas de los abogados defensores, por este problemas técnicos, por amparos, en realidad no se ha sentenciado a nadie”, sostiene David Coronado, coordinador del Laboratorio de Estudios sobre la Violencia e integrante del Comité de Análisis en Materia de Personas Desaparecidas de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Tras el descubrimiento del rancho, la Fiscalía General de la República atrajo el caso y vinieron algunas detenciones, entre ellas, la de José Gregorio Lastra, El Lastra , señalado como el presunto líder de reclutamiento y adiestramiento del CJNG; Gabriel J., un expolicía municipal de Tala ; y a J osé Murguía Santiago, exalcalde de Teuchitlán , por vínculos con el cártel. De ellos, ninguno ha sido sentenciado. Una condena se ha dictado. Fue de 141 años y tres meses de prisión, en contra 10 hombres por los delitos de los delitos de desaparición cometida por particulares agravada y homicidio calificado por crímenes ocurridos en el Rancho Izaguirre pero en septiembre de 2024. Sin embargo, esa sentencia se apeló y se modificó a 131 años.
Un rancho abandonado Lo que en marzo de 2025 fue un predio fuertemente custodiado por aire y tierra, en cuestión de meses el “Izaguirre Ranch” pasó al abandono. “No estuvo custodiado de ninguna manera ni por dentro ni por fuera, a raíz de que se viene todo el tiempo de lluvias, todos salen corriendo porque es un predio muy grandísimo, se junta muchísima agua. Entonces lo abandonaron totalmente las autoridades”, detalla Raúl Servín. El hombre que busca a su hijo desde 2018, detalla que en diciembre y enero acudieron al terreno ubicado en la comunidad de ‘La Estanzuela’, el cual lucía con el pasto crecido y sin presencia de autoridades. “Nos damos cuenta de que estaba abandonado. Yo di una entrevista (denunciando) e inmediatamente volvieron a resguardarlo, pero sí duró varios meses abandonado tanto por dentro como por fuera abandonado el lugar”, asegura.
Todo fue verídico, nada fue montaje…. fue un centro de adiestramiento, un campo de exterminio”
Sin identificar
Desde la Fiscalía General de la República se descartó que el rancho fuera un centro de exterminio. En una conferencia de prensa el entonces fiscal general, Alejandro Gertz Manero, aseguró que solo operó como centro de adiestramiento. “¿Había ahí un sitio de cremación? No hay una sola prueba que acredite ese dicho», dijo en abril de 2025. Pero esa versión no convenció a los integrantes del colectivo, quienes reclaman que la autoridad no hiciera su trabajo, pero tampoco les permitiera continuar con la exploración. Aunque en el sitio se informó de lotes de restos óseos calcinados y múltiples objetos personales, no se ha identificado a posibles víctimas de homicidio o de desaparición. “Las instituciones simplemente son insuficientes para poderle dar salida a todo el montón de restos que en Teuchitlán fueron localizados y entonces no ha sido identificados”, dice Coronado. El integrante del colectivo de buscadores asegura que después de que la FGR permitió la entrada a decenas de periodistas aquel 20 de marzo, se encontraron más restos humanos. “Del 20 de marzo en adelante siguieron trabajando, estuvieron haciendo recuperaciones de cubetas, de esas que son para la manteca, estuvieron recuperando cuerpos de personas calcinadas. Yo tengo la información de que fueron más o menos como 15 cubetas diarias las que sacaban, cosa que también el gobierno omitió”, indica. Tampoco ha habido avances en la identificación de a quién pertenecían los objetos personales encontrados en el predio. Las prendas se mantienen en la Ciudad de México. Teresa Magnolia Preciado Rodríguez, coordinadora en el doctorado de Derechos Humanos del Centro Universitario de Tonalá, considera que en la identificación de piezas hay una gran deuda de la autoridad. “Era un compromiso directo con los familiares que vieron en algún video, en alguna foto las ropas, zapatos, estos enseres personales. Se trasladaron muchos desde lugares distintos porque tenían esa esperanza de encontrar alguna respuesta que les dijera qué pasó y ni siquiera encontraron. Encontraron un vacío, el propio gobierno en vez de darte certezas, darte tranquilidad, ayudarte, perpetúa esta violencia estructural de no saber qué pasó”, comenta.
Después de que salió la ley, no nos volvieron a hablar. Hemos buscado reiterativamente a Gobernación y ya ni nos contestan los teléfonos”.
La justicia no llega para los desaparecidos Además de la sorpresa y conmoción que causó Teuchitlán, ese episodio de violencia detonó que la presidenta Claudia Sheinbaum abordara un tema que va en ascenso en México: las desapariciones. Anunció
seis acciones para atender las desapariciones del país, entre ellas fortalecer a la Comisión Nacional de Búsqueda, crear la Plataforma Nacional de Identificación Humana y fortalecer el Centro Nacional de Identificación Humana, así como equiparar el delito de desaparición al de secuestro. Sin embargo, a un año, las desapariciones se mantienen. Entre el 5 de marzo de 2025 y este 4 de marzo de 2026
en el país se sumaron 31,691 reportes de personas ausentes , de las que 11,431 (36%) se mantienen sin aparecer. En el caso de Jalisco, más de 16,000 personas han sido reportadas como desaparecidas entre 2018 y 2025. Grace Fernández, integrante del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, explica que aunque el caso del Rancho Izaguirre ayudó a que las desapariciones se pusieran en el centro de la agenda Claudia Sheinbaum, hoy el diálogo con los colectivos está en pausa. Ello, llevó a que durante una visita que realizó la presidenta Claudia Sheinbaum por Coahuila le gritaran y lograran algunos segundos de su atención. “Logramos entrar, logramos hacer el ruido suficiente gracias a personas solidarias que empezaron a gritar junto con nosotros. En cinco segundos le dijimos: ‘presidenta, estamos tratando de trabajar en cómo mejorar las instituciones, cómo evitar las desapariciones, políticas públicas efectivas, pero Gobernación ya no quiere dialogar. Ya va para un año que no nos atiende’”, le dijeron.
La presidenta anotó su nombre y teléfono, pero no han sido contactadas. Sin embargo, las familias siguen buscando a su seres queridos. “Piensan que uno no tiene miedo, pero con el miedo no vamos a encontrar a nadie. Sí, caminamos con miedo, buscamos con miedo, investigamos con miedo. El miedo no nos ha más que quitado cosas, y si lo dejamos, nos va a quitar también la posibilidad de encontrarlos”, agrega Fernández. Un año ha pasado de esa postal y aquel ruido del rancho se mantiene en las voces de quienes exigen encontrar a un familiar y a que no sean tratados como números, si no personas. “Teuchitlán dejó una herida abierta de la crisis de desaparecidos, para que la federación volteara a ver las desapariciones, para que se tomaran las primeras acciones ¿Qué es el pendiente? Que se haga un compromiso de renovación de votos cada cierto tiempo porque a un año, creo que hemos avanzado a pasos lentos”, agrega Teresa Magnolia Preciado.
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