Las derrotas de los héroes deportivos nos enseñan a valorar lo grande que han sido; nos recuerdan que ganar no es automático, que son humanos a pesar de que las marcas que impusieron para posicionarse en el Olimpo nos pueden hacer creer que llegaron de otro planeta.
Ellos suelen tenerlo claro: se requiere de ese escaso ADN de guerrero para llegar y permanecer en ese nivel de primer mundo, y los grandes, esos que se mantienen por al menos un lustro, suelen utilizar esos tropiezos como combustible de alto octanaje para regresar con más energía, con mejores garras.
Marileidy Paulino se instaló en el corazón de los dominicanos desde su irrupción en la escena internacional ese verano de 2021 con la doble plata olímpica en Tokio 2020 y en lo adelante no ha hecho más que consolidarse. Esos menos de 50 segundos que duran sus carreras disparan el orgullo patrio en cualquier estrato social y su habitual primer lugar lleva nuestra autoestima hasta el Pico Duarte.
Desde ese 2021 a la fecha, la peraviense ha sido la figura más dominante de los 400 metros en el planeta, un tramo en el que ganó oro Mundial y Olímpico, además de conseguir tres veces la Liga Diamante, una especie de campeonato planetario anual.
Toca levantar
Su revés del jueves en Suiza recuerda a muchos que el atletismo es un deporte que se practica en todo el globo y son miles los que se preparan para destronar a los reyes y reinas de cada categoría.
El país nunca había tenido una atleta tan dominante en una disciplina hasta su llegada. Las cuatro medallas, dos de ellas de oro, que aportó Paulino en los Juegos Panamericanos de Santiago de Chile en 2023 no tiene precedentes, con el ingrediente adicional de que es un producto directo del muy mejorable sistema deportivo dominicano.
La de Don Gregorio solo mira delante de ella a Félix Sánchez, cuando excluimos a los peloteros y los NBA como Al Horford y Karl-Anthony Towns.
El Mundial del próximo mes (13-21 en Tokio, Japón) es esa nueva página en blanco que Paulino tiene para seguir rellenando esa novela ya de alto grosor que llegará a las librerías en unos años.
Soy de los que entiende que los atletas dominicanos tienen “mal acostumbrado” a una parte de la población que no tiene todo el conocimiento de lo competitivo que es el primer mundo deportivo.
El país debutó en Juegos Olímpicos en 1964, esperó 20 años para conseguir su primer medalla y otros 20 para su siguiente, la primera de oro. Desde esa aurífera de Sánchez en Atenas 2004 siempre ha habido podio. Nos acostumbramos fácil a lo que es difícil.
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