La apertura comercial de México con Estados Unidos y Canadá implicó cambios más allá de lo económico: el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ( TLCAN ) en 1994 y el TMEC en 2018 tuvieron impactos positivos hasta en la democracia. El contexto político y económico que vivía México cuando abrió sus fronteras al comercio era uno muy distinto al de hoy, y los cambios fueron impulsados por la exigencia de certidumbre jurídica, reglas claras de competencia , garantías de que fueran decisiones técnicas y no políticas las que regularan los mercados o resolvieran controversias.
Se limita el margen del Estado para la arbitrariedad, para la discrecionalidad y, no es coincidencia que se da paralelamente con el proceso de democratización de México,
En lo político eso significó acotar el presidencialismo e incluso dar un impulso a la transición democrática que vivió el país, de acuerdo con especialistas que señalan que hoy México ya es otro y en parte eso se debe a la apertura comercial. Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano parta la Competitividad (IMCO), considera que con el TLCAN original, hubo “una de las partes más revolucionarias” en términos de certidumbre, de institucionalidad, de predictibilidad en las reglas y de piso parejo para todos los jugadores, lo que tuvo implicaciones en términos de la vida democrática de México. “Fue l a primera vez que el Estado mexicano se puso una camisa de fuerza para no intervenir , por lo menos en el lado exportador de la economía. Voluntariamente renuncia a su autoridad y se compromete a unas ciertas reglas del juego, a un piso parejo y a no dar ventajas indebidas a un jugador sobre el otro. Eso no tenía precedente”, dice. Felipe de Jesús Hernández, investigador del Observatorio Legislativo de Estudios Globales, adscrito a la Cámara de Diputados, expone que no debe perderse de vista que el TLCAN y TMEC son acuerdos comerciales , pero los países firmantes vieron la obligación de adoptar las mismas reglas y para México sí implicó cambios políticos y creación de órganos técnicos. El especialista señala que para homologarse a los socios, México tuvo que avanzar en ese sentido y con instituciones independientes que ya existían en Estados Unidos y Canadá , aun cuando no era una obligación incluida en acuerdos. “Era la época del boom neoliberal y muchas medidas responden a esta visión del mundo, la apertura comercial. Para México eso implicó muchos cambios institucionales que le quitaron mucho poder a esta discrecionalidad del presidencialismo mexicano, es decir, para evitar que el presidente de un día para otro cambiara ciertas cosas”, dice. Lo que explica que cambios en la economía propiciaron apertura democrática, por ejemplo con organismos como el extinto Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), que aunque su nacimiento en 2002 no se enmarcó en el TLCAN, expertos lo ubican dentro de la ola de cambios impulsados por la apertura comercial.
Avances democráticos que impulsó la apertura comercial
El TLCAN entre México, Canadá y Estados Unidos entró en vigor el 1 de enero de 1994 y su vigencia se extendió hasta el 30 de junio de 2020, en que fue sustituido por el T-MEC a partir del 1 de julio de 2020. En el T-MEC (capítulo 18) se incluyeron obligaciones para contar con un órgano regulador del sector de telecomunicaciones independiente de los proveedores de ese tipo de servicios. Por eso es que las reforma de “simplificación orgánica”, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en 2024 que extinguieron al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tuvieron que crear una Comisión Reguladora para mantener las funciones. En otro apartado el T-MEC (capítulo 21) obligó a mantener autoridades independientes para la aplicación de leyes que prohíban prácticas antimonopólicas y anticompetitivas de modo que empresas extranjeras y nacionales sean reguladas de forma imparcial. Por eso la también extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) se transformó en la nueva Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) que mantiene esas funciones. Ocampo, del IMCO, señala que otra reforma directamente atribuible a la apertura comercial de México y que se vuelve más estricta en el T-MEC, con el mecanismo de respuesta rápida laboral, es la de democracia sindical que da libertad de asociación y permite diversos sindicatos en una misma empresa participen de la negociación de contratos. Hernández García recuerda que previo a que se firmara el T-MEC se pidió la reforma laboral, aunque ya estaba en negociaciones desde 2017. El tratado se negoció en el periodo de Enrique Peña Nieto, pero entró en vigor hasta 2020 luego de que se condicionó a que México hiciera la reforma laboral. “Lo que pedían eran que se pudiera facilitar la creación de sindicatos. Democracia interna en las empresas y flexibilizar la creación de sindicatos que pudieran exigir mejores sueldos. El objetivo era que los salarios bajos de México no fueran un ventaja competitiva respecto a sus socios comerciales”, explica.
¿Subsisten avances democráticos en 2026? Con todas sus deficiencias se ha mantenido. Y es la razón por la que México ha sido exitoso en el proceso de apertura comercial, pues a pesar de la reforma del plan C, ese principio se mantiene,
Derivado de la llegada de Morena al gobierno, en 2018, se impulsaron contrarreformas que extinguieron a siete organismos autónomos que representaron un avance democrático: INAI; IFT, Cofece, Comisión Reguladora de Energía (CRE). Hernández García recuerda que durante el debate legislativo por las reformas de simplificación orgánica, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en 2024, se alertó que no podrían desaparecer las funciones por estar incluidas dentro de las obligaciones del TMEC, por lo que se crearon órganos que las heredaron . Es el caso de la Comisión Nacional Antimonopolio, en sustitución de Cofece ; en lugar del IFT la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) como ente desconcentrado adscrito a la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) del Poder Ejecutivo. El especialista del IMCO, Oscar Campos, reconoce que aunque hoy ya no hay las mismas condiciones de certidumbre jurídica ni instituciones que antes, no ve un escenario riesgoso para el TMEC, pues se mantienen las transformaciones y no se ha regresado a la etapa previa al TLCAN. “A pesar de todo México sigue teniendo un regulador antimonopolios , un regulador de telecomunicaciones, con todas sus deficiencias. Y esta institucionalidad, aunque es cierto que el último año el último año y medio se ha erosionado en cierta medida, esa institucionalidad en realidad no existía antes del del TLCAN original ”, asegura. Antes no había tribunales especializados y el gobierno federal tenía más margen para intervenir en la economía, en tanto que hoy se mantiene respeto a las disciplinas del tratado, como la no predictibilidad y no cambiar las reglas.
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