Con información de inteligencia de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en 2014, México y Estados Unidos lograron la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, uno de los hombres más buscado del mundo . El rastreo que agentes de la DEA hicieron a los teléfonos satelitales de los guardaespaldas de Guzmán fue una de las claves que permitió que “El Chapo” cayera en Mazatlán, Sinaloa. Es una postal lejana de la relación entre México y las agencias de seguridad de Estados Unidos, que enfrenta el reto de retomar la cooperación o mantenerse en la desconfianza mientras atraviesa uno de los momentos de más tensión.
Para expertos, es fundamental que se mantenga la relación entre México y agencias de seguridad como el FBI, la CIA y la DEA porque de manera coordinada han logrado dar fuertes golpes al crimen. “El desafío del corto y mediano plazo de la relación, es cómo se avanza en una colaboración que es necesaria porque estamos enfrente de crímenes transnacionales como lavado de dinero, tráfico de armas, migración irregular, fentanilo”, dice José María Ramos, catedrático del Colegio de la Frontera Norte.
En juego la soberanía Desde hace varias décadas, México y las agencias de seguridad de Estados Unidos han dado resultados en el combate al crimen. David Saucedo, experto en seguridad, expone que sin la colaboración difícilmente México pudo haber concretado detenciones como la de “El Chapo” Guzmán, la del exolímpico canadiense Ryan James Wedding vinculado con el Cártel de Sinaloa o incluso desarrollar el operativo en el que en febrero pasado se abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación. “Hay presencia de las agencias de inteligencia en México, del FBI, la DEA, la CIA, la Homeland Security, pero no de ahorita, desde hace décadas, y en ocasiones con respaldo del gobierno mexicano. El FBI entró en varias ocasiones para atender temas de la captura de sujetos mexicanos, la DEA intervino en México desde la década de los 80s, se ha incrementado la presencia de las agencias americanas, pero esto ocurre a solicitud de la Casa Blanca”, explica. Aunque no siempre la actuación de las agencias estadounidenses se ha dado
en el margen de respeto a la soberanía mexicana . Muestra de ello son episodios como la participación de agentes de la CIA en el operativo para desmantelar un laboratorio de drogas sintéticas en Chihuahua, lo que ocasionó molestias al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Víctor Manuel Sánchez Valdés, profesor de la Universidad Autónoma de Coahuila, explica que ese es un ejemplo de lo que ha sucedido en otras ocasiones con la operación de las agencias de seguridad en México. “No quiere decir que esto fuera nuevo, o sea, lo de Chihuahua, sino que pues simple y sencillamente era una especie de un secreto a voces que quedó en evidencia por el accidente por que tuvieron dos de los cuatro agentes que estaban ahí y el hecho de perder la vida, pues dejó en claro su participación”, detalla. Edmundo Meza Rodríguez, profesor de la licenciatura en Relaciones Internacionales de la IBERO Puebla, explica que aunque México ha pedido una cooperación “centralizada y diplomática” en la que se respete su soberanía, o siempre ha sucedido y ello responde a la naturaleza propia de las agencias estadounidenses. “El gobierno de Estados Unidos se maneja como una especie como de pequeños feudos, es decir, la CIA, FBI, la DEA, el ICE tienen sus propios agendas, tienen sus propios mecanismos, sus propios actores de intervención y de una manera la cuestión de seguridad nacional está desestructurada, desorganizada, cada quien tiene sus objetivos muy particulares, lo que les lleva a actuar a veces fuera del margen de la soberanía de México”, explica.
Al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que tenía tiene un discurso un tanto antinorteamericano, representó una afrenta que hubiera gente de la DEA realizando labores policiales, incluso armados, dirigiendo operativos».
La fractura en la relación Mientras en el gobierno de Felipe Calderón, gracias a la Iniciativa Mérida, hubo mayor presencia y colaboración de agencias estadounidenses en México, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se les reguló y con la presidenta Claudia Sheinbaum se les ha pedido no actuar unilateralmente. El quiebre formal entre el gobierno de México y las agencias se gestó con la detención de Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. La aprehensión de un general molestó al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quien afirmó que sin pruebas la DEA detuvo en Estados Unidos al exsecretario de la Defensa y fabricó un delito con fines electorales. “La Fiscalía ha actuado porque se consideró que los elementos de prueba presentados por el gobierno de Estados Unidos, en este caso por la agencia que por sus siglas se conoce como DEA, no tienen ningún valor probatorio para procesar, para iniciar un juicio en contra del general Cienfuegos”, dijo López Obrador. En su gobierno impulsó una reforma a la Ley de Seguridad Nacional para poner orden en el actuar de los agentes extranjeros. David Saucedo explica que además de ese episodio, al entonces presidente de México, le molestó que la DEA prácticamente estuviera instalada en el país y chocaba con su discurso en el que defendía la soberanía nacional. En el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum la relación no mejoró. Cuando en abril se hizo público que agentes de la CIA participaron en un operativo para desmantelar un laboratorio en Chihuahua, la mandataria federal anunció que se enviaría una nota diplomática a Estados Unidos para pedir una explicación por la presencia de sus agentes sin autorización de su gobierno. Aún no se resolvía este episodio cuando a través de un medio de comunicación se reveló que el FBI se atribuyó la detención de Ismael “El Mayo” Zambada, lo que causó que el gobierno mexicano nuevamente enviara una nota diplomática para exigir una explicación.
Es posible que sigan teniendo participación encubierta en operativos como lo que pasó en Chihuahua”.
“Aquí un gobierno estatal, le abrió la puerta. El gobierno de Calderón, les abrió la puerta.No es que llegan a decir: “a ver, yo con todo respeto, te voy a ayudar y…”, no. Esa es la historia de las agencias de Estados Unidos en el mundo entero, llegan a apoderarse de la casa, a decir “bueno, ahora ya yo mando. Yo te voy a decir: a ver, tú pa’acá, tú pa’allá, tú…”. No, eso no. Nos coordinamos, acordamos, nos reunimos, pero cada quien desde su casa. ¿Quién es nuestra casa? México. Y en nuestra casa manda el pueblo, no mandan otros”, dijo el 20 de mayo pasado . A esto se suma la reciente declaración del titular de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance Cole, quien afirmó que existe una «conexión mortífera» entre las organizaciones del narcotráfico y el Gobierno de México. La presidenta consideró que era «una declaración muy desafortunada» y «sin sustento». La presidenta consideró que, más que hablar de presuntas conexiones con autoridades mexicanas, la agencia estadounidense debería investigar quién distribuye, vende y financia el tráfico de drogas en su propio país. En su conferencia del pasado 10 de julio, la presidenta pidió a Estados Unidos y sus agencias no actuar de manera unilateral. “El llamado que hacemos también a las agencias de Estados Unidos, al gobierno de Estados Unidos: es mejor coordinarnos, es mejor colaborar, porque los resultados siempre son mejores cuando colaboramos que cuando se actúa de manera unilateral, incluso violando la soberanía. Es mejor, mucho mejor cuando se coopera”, dijo.
Una colaboración necesaria
La cooperación entre México y las agencias de seguridad es indispensable para enfrentar a la criminalidad . Sin embargo, expertos ven que mientras México pide porque se haga con respeto a su soberanía, Estados Unidos tiene prisa y poco interés de respetar las formas. “La colaboración se va a mantener. El planteamiento mexicano va en el sentido de guardar esas formas y hacerla mucho más diplomática, pero hay que considerar que está la presión en Estados Unidos, incluso las presiones del Departamento de Guerra que está a favor de acciones más radicales”, comenta José María Ramos. Víctor Manuel Sánchez coincide en que la cooperación se mantendrá, aunque advierte que las operaciones encubiertas en territorio mexicano, no necesariamente se terminaron.
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