El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa provocó una fuerte reacción entre los partidos de oposición, que cuestionaron su reincorporación y lanzaron acusaciones contra Morena , mientras que el propio partido guinda tomó distancia de la decisión y aseguró que no tuvo conocimiento previo de ella. Morena se deslindó del regreso de Rocha Moya y sostuvo que la determinación de reincorporarse a sus funciones correspondió al gobernador. El partido afirmó que respetará el Estado de derecho, el debido proceso y los resultados de las investigaciones que llevan a cabo las autoridades.

En la misma línea, la Secretaría de Gobernación sostuvo que el regreso del mandatario fue una decisión de carácter personal. La dependencia señaló que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas carpetas de investigación relacionadas con los señalamientos realizados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra 10 personas, entre ellas Rocha Moya, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. También indicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores ha solicitado a las autoridades estadounidenses las pruebas que sustenten esas acusaciones. Por su parte, el PAN acusó a Rocha Moya de actuar con cinismo y señaló al partido gobernante de proteger a quienes considera vinculados con actividades criminales. Además, reiteró su llamado a la desaparición de poderes en Sinaloa. El dirigente del PRI, Alejandro Moreno, elevó el tono de los señalamientos y acusó a Rocha Moya de ser un “narcopolítico” respaldado y protegido por Morena. También cuestionó que el gobernador retomara sus funciones después de permanecer 112 días separado del cargo y sostuvo que el partido gobernante pretende cerrar filas en torno a él. Desde Somos México, Guadalupe Acosta Naranjo acusó a la presidenta Claudia Sheinbaum de mantener un supuesto pacto de impunidad y cuestionó la protección que, según su postura, se brinda a Andrés Manuel López Obrador, sus allegados y familiares.

Rocha anuncia su regreso EU lo acusa de narcotráfico

Movimiento Ciudadano también rechazó el regreso. Jorge Álvarez Máynez sostuvo que las autoridades han fallado a las víctimas, a Sinaloa y a México, y advirtió que sin verdad y justicia sólo habrá impunidad. Alejandra Barrales, igualmente de MC, calificó la reincorporación de Rocha Moya como un mensaje en favor de la impunidad y reiteró la exigencia de desaparecer los poderes en Sinaloa. Por su parte, Xóchitl Gálvez cuestionó el regreso del gobernador y acusó a Morena de mantener un supuesto pacto de impunidad con la delincuencia. Desde su perspectiva, las acciones del partido confirmarían aquello que sus integrantes niegan. Rubén Rocha Moya anunció hoy que retomará el cargo de gobernador de Sinaloa para concluir su sexenio el 31 de octubre de 2027 y afirmó que como parte de la investigación de la Fiscalía General de la República, no hay evidencias de que haya incurrido en algún delito. «Es mi deber cumplir con el mandato de las y los sinaloenses, quienes me eligieron como titular del Poder Ejecutivo para gobernar hasta el 31 de octubre de 2027″, afirmó. Rocha Moya es señalado por Estados Unidos dentro de una presunta estructura de protección política y gubernamental relacionada con Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa. De acuerdo con la acusación, cuando Rocha Moya buscaba la gubernatura en 2021 habría sostenido reuniones con Iván Archivaldo y Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín Guzmán Loera, »El Chapo». Los fiscales estadounidenses sostienen que en esos encuentros se habría planteado un acuerdo: Los Chapitos apoyarían su candidatura y, a cambio, Rocha Moya permitiría la colocación de funcionarios favorables al grupo y le garantizaría condiciones para operar sin interferencia de las autoridades. La acusación sostiene además que el respaldo del grupo criminal no habría sido únicamente financiero o político. Según los fiscales, integrantes de Los Chapitos habrían intervenido durante el proceso electoral mediante amenazas, intimidaciones y robo de boletas y urnas de candidatos opositores. El documento también afirma que policías estatales habrían recibido instrucciones de no intervenir ante algunos de esos hechos. La tesis de los fiscales estadounidenses va más allá de la elección. Según la acusación, después de que Rocha Moya ganó la gubernatura habría existido otro encuentro con integrantes de Los Chapitos en el que se habría acordado que el grupo tendría control sobre la policía estatal de Sinaloa. El documento señala asimismo que, durante su administración, Los Chapitos habrían conseguido influencia sobre distintas instituciones de seguridad y procuración de justicia, entre ellas la Fiscalía estatal, la Policía de Investigación, la Policía Estatal y corporaciones municipales de Culiacán.

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