Un fotomontaje de la estrella española Lamine Yamal con la camiseta de Brasil y la frase «la esperanza del pueblo brasileño» se viraliza en redes sociales, a la espera de la final del Mundial entre Argentina y España el domingo.

Apoyar a los rivales de la Albiceleste ha sido un leitmotiv en este torneo entre hinchas del fútbol en Latinoamérica, con memes, bromas y críticas que se multiplican, más allá de la rivalidad histórica entre el Brasil de Pelé y la Argentina de Diego Maradona y Lionel Messi.

En otros países como México, Colombia, Ecuador o Chile, muchos esperan que los campeones defensores muerdan el polvo.

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EFE/EPA/OLGA FEDOROVA (EL INGLÉS JUDE BELLINGHAM (IZQ.) INTERACTÚA CON EL ARGENTINO RODRIGO DE PAUL (DER.) DURANTE EL PARTIDO DE SEMIFINALES DE LA COPA MUNDIAL DE LA FIFA 2026 ENTRE INGLATERRA Y ARGENTINA, EN ATLANTA, GEORGIA, EE. UU., EL 15 DE JULIO DE 2026.)

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De las redes sociales a la calle

Tradicionalmente, las selecciones latinoamericanas que llegaban lejos en el Mundial eran apoyadas por la afición de esta región, «una dinámica de solidaridad» que «se rompe» con Argentina, dice a la AFP el sociólogo colombiano Germán Gómez.

Lo considera «un fenómeno» de «la era digital y las redes sociales«, con la «construcción de narrativas» que vinculan al equipo entrenado por Lionel Scaloni con la FIFA y su presidente, Gianni Infantino.

«Argentina ha tenido ayuda de los árbitros», dice Francisco Santos, torcedor brasileño que intercambia láminas del Mundial en un centro comercial en Sao Paulo, ciudad en la que retumbaron gritos que celebraban el gol de Inglaterra contra Messi y los suyos en las semifinales.

Si Brasil no pudo ser hexacampeón, «prefiero a España bicampeona que a Argentina tetracampeona«, suelta sonriente este hombre de 42 años.

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El suizo Breel Embolo (izq.) reacciona después de que el árbitro Joao Pinheiro (der.) le mostrara la tarjeta roja tras la intervención del VAR en el partido de cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 entre Argentina y Suiza, en Kansas City, Misuri, EE. UU., el 11 de julio de 2026. (EFE/EPA/PETER KLAUNZER)

La cuestión arbitral

Llueven críticas a decisiones arbitrales, incluso en casos en los que expertos las avalan como correctas.

«Eso es lo bonito del fútbol, la polémica. Messi sí es una leyenda, se le reconoce y juega chingón. A lo mejor sí merece ser bicampeón, pero no de esa manera», dice en Ciudad de México Antonio López, un policía de 51 años.

La imagen de Argentina se ve golpeada, a la vez, por acusaciones de racismo contra sus aficionados y sus futbolistas, así como el recuerdo de cánticos de burla del equipo por los orígenes africanos de jugadores de Francia tras la final de Catar 2022.

La FIFA condenó en este Mundial un incidente en el que un hincha argentino le decía al influencer negro IShowSpeed que fuese a «llorar al zoológico» durante una transmisión en vivo.

«Le voy a España pero en mi corazón, Messi«. Tiene jugadores de «calidad» y «no son tan agrandados como los de Argentina«, comenta en Quito Jeremy Rimachi, un aficionado de 22 años.

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El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en la presentación de la Copa del Mundo en la Casa Blanca de Washington. (FUENTE EXTERNA)

Un Mundial muy político

En rueda de prensa, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, preguntó con tono jocoso a los periodistas a qué selección le iban en la final.

Sheinbaum pidió alzar manos: «¿Quién le va a España? ¿Quién le va a Argentina?». «La mayoría a España«, remató.

Autor del libro «Fútbol y barras bravas, un fenómeno urbano», Gómez considera que en el fondo hay «una corriente anti-FIFA«.

La FIFA es criticada por decisiones como la habilitación que permitió al delantero Folarin Balogun jugar con Estados Unidos los octavos de final contra Bélgica pese a recibir tarjeta roja en el partido anterior.

El aval ocurrió después de una llamada telefónica a Infantino del presidente estadounidense, Donald Trump.

«Este Mundial ha demostrado ser muy político», dice el doctor en antropología mexicano Jorge Negroe, especialista en estudios sociales del deporte.

Así surge «en el imaginario» que Argentina ha tenido «facilidades«, expresa Negroe.

«Maradona era una bandera del antisistema, percibido como un revolucionario que enfrentaba el poder de la FIFA» y «Messi, en estas narrativas, es percibido como el ‘consentido’ de la FIFA«, acota en tanto Gómez.

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Aficionados de Argentina se reúnen en Times Square este sábado antes de la final del Mundial de la FIFA 2026 en Nueva York (Estados Unidos). (EFE/ OCTAVIO GUZMÁN)

«Somos insoportables«

El mismísimo Messi, muy respaldado en el camino a ganar el Mundial en Catar, reaccionó.

«Hace cuatro años logramos lo que queríamos, jugar el último partido y ser los mejores durante cuatro años. Otra vez hemos vuelto a demostrar que nadie nos regala nada», dijo a periodistas. «Duélale a quien le duela».

Scaloni reconoció que los cuestionamientos llegan al plantel, pero que provocan una «especie de rebelión» entre los jugadores para alzar aún más su nivel.

Una marca de fernet, bebida alcohólica muy popular en Argentina, aprovechó para explotar en clave de humor este fenómeno, así como los estereotipos sobre el ego argentino.

Bajo el eslogan «Somos insoportables«, lanzó un spot en el que aficionados con camisetas de distintas selecciones están sentados en círculo, como si recibiesen apoyo psicológico, y se quejan por la desbordada pasión de los argentinos por su equipo: «¡No los aguanto más!».

En contraste con quienes esperan su caída, la llegada de Argentina a países latinoamericanos para partidos de eliminatorias mundialistas suele desbordar pasiones. «¡Messi! ¡Messi!», es grito común.

«Yo sí voy a hinchar por Argentina» porque «es un país sudamericano», dice en Lima el estudiante Valentino Tocto, de 20 años.